domingo, 14 de octubre de 2012

Indecisión (Jeg vil tælle stjernerne)

Cuando me preguntas cómo me siento la mayor parte del tiempo no sé qué decirte, pero para hacerte un idea puedo confesar que es como estar en el paradero del autobús haciendo antesala para que se consuma el día. A veces es angustia y me desobliga más esta segunda, porque al menos me hace sentir viva. También cuando caminamos por las calles no me siento tan sola, y me cuestiono si esto es normal. Tal vez es la costumbre de la inercia que me domina.

Hay veces en que sólo quiero abrazarte como si nada más importara. Pero al concretarlo esa sensación de concordia es tan desabrida. Y me hostigas. Todo empieza mal para empeorar, luego estar bien y volver a estar mal. Es un ciclo constante y molesto. Tú eres molesto, pero porque yo soy molesta.

Lo trágico es que todo este preámbulo se me hace tan necesario.  Tanto como levantarme en las mañanas y mirar con los ojos entreabiertos a través de la cortina. No sé si es producto de agotadoras reflexiones consiguientes del fracaso retrospectivo o el autoboicoteo de una desahuciada entusiasta. Pero si me preguntas cómo me siento, no sabría que decirte, es mucho más fácil sonreír y permanecer en silencio.

domingo, 20 de mayo de 2012

Inconsciencia

No encuentro forma alguna de concretizar sensaciones tan inexplicables. Ni siquiera existen palabras que le hagan justicia al depósito de turbaciones que encajaron en mi vida de un momento a otro. Yo no las invité a quedarse, pero ahí están; atosigándome, invadiéndome, acechándome hasta fatigarme.
A veces me da por caminar sin rumbo.
Camino hasta exacerbar la melancolía. Buscando la calma; Una caza intensa de redención para algo que jamás había sentido hasta ahora.

Inclusive hoy, no sé como terminar ésto que comencé a escribir hace más de 6 meses atrás. Quizás éste es un buen final o al menos adecuado dentro de la lógica del escrito.



domingo, 22 de abril de 2012

Sinceridad ponderada

Él no me conoce. Con un poco de suerte sabe que existo.
Yo lo había visto hacía harto tiempo. Solía mirarlo sin grandes pretensiones hasta que una serie de eventos confabularon a mi favor (o en mi contra) para que me baste con alucinar.

Compartimos por cerca de una hora en el mismo lugar sin hablarnos. Nada fuera de lo común. Sin embargo, hubo un algo enteco que me dio cierta seguridad para fundamentar esta fiel predilección.

Sé qué tipo de cosas le gustan y también sé que somos distintos en ese sentido. Son cosas superfluas, por lo que no me preocupo.

Tengo la impresión de que definitivamente quizás somos parecidos en lo profundo. Si pudiera hablarle, si me atreviera a hablarle. Cada vez que lo veo me tiemblan las piernas, mi boca configura en base a la estolidez. Me vuelvo parte de la conversación infinita de Estragón y Vladimir.

En ocasiones le digo hola. Y él me los devuelve. En mi mente tengo plasmada su sonrisa y cada uno de sus gestos cuando articulan el despreocupado saludo. "Estás enamorada" me dicen siempre. Yo sé que no, porque realmente no sé nada de él. Sé que todo empezó por atracción física, pero eso fue sólo el principio. No me interesa nadie más cuando pienso en su mirada. Esa mirada que me invita a recorrer parajes y entablar soliloquios infundadamente interminables.

No sé si algún él día leerá ésto. Si lo hace me gustaría que no crea que soy patética. Y bueno, si es así, da igual. Porque son las 2: 30 am, porque no soporto el calor de hambre (como dicen Los tres) y porque estos no son más que pensamientos retardados.


viernes, 30 de marzo de 2012

1 + 2 = 3

"Ya no eres la de antes. Estás toda flácida e insegura." Me dijo mi espejo con cierto dejo de tristeza. Me ofusqué y lo tape con el abrigo de mi padre.

Salí a caminar, sin ganas y sin rumbo. Me afectó mucho darme cuenta que ya no soy la de antes. Que no queda ni un vestigio de lo que fui en antaño. Antes era lo que era no más, pero no molestaba tanto. Ahora busco la aprobación constante para sentirme parte de algo otra vez. Es difícil pasar de un "nosotros" al "yo", mas mi espejo jamás lo entendería porque me conoce incluso despojada.

Luego de un buen rato discurriendo en mi promiscuidad emocional comenzó a llover. Me devolví corriendo a casa. Las gotas chocaban contra mi cara como si me quisieran desadormecer y eso hice. Entré a mi cuarto animada a encarar al desalmado espejo. Lo descubrí y lancé el abrigo que lo silenciaba con fuerzas ignoradas hasta ese entonces.

Para mi  desconcierto me encontré enfrente de un yo desgarrador. El agua corría por mi ropa de manera despiadada. Sin embargo, no me conmovió lo suficiente y le hablé firme: "¿Por qué me molestas?". El espejo me respondió: "Esas no son mis intenciones. No me callo porque si lo hago pienso y cuando pienso sufro. Comprenderás entonces que tengo excusa para hacerlo."

Me enardeció su respuesta, puesto que era nuestra repuesta, mi respuesta.
Estoy cansada de llenar espacios.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Camastro

Jugaban en la cama hasta que el mediodía los interrumpiera.
Solían soñar despiertos; se imaginaban arrugados haciendo exactamente lo mismo, haciendo todo y haciendo nada.
Tenían un club secreto que constaba de una sábana que los cubría por entero. Allí sentían los hormigueos, se reían por horas (aunque a veces lloraban), se besaban y acariciaban.
Hoy, ella está sola y en la misma cama. Desvaría acerca el presente. Cegada por un futuro funesto.
La sábana ahora raída la cubre de la oscuridad y sus miedos.

jueves, 22 de marzo de 2012

Vacío

Contemplé con miedo furtivo a través de mi estrecha ventana. Se había producido un corte de luz en toda la ciudad. El único resplandor restante provenía del poste de alumbrado público para emergencias, aunque daba igual. No iluminaba más de 2 casas petisas.

La noche era mía. Gobernaba el silencio en el vecindario. Sin embargo, no pude disfrutar de las estrellas, ni abrumarme con la Luna. El cielo estaba cubierto con un grueso manto de smog. 


De pronto comprendí que estaba sola.

Prendí un cigarro para iluminarme el rostro y hacerme compañía. Me sentía sola, solísima, más sola que nunca. Desgraciada y miserable. Con ganas de morir para arrancar de la pena y  mi ansiedad.

De pronto advierto en el segundo piso de la casa de enfrente una luz encendida. Me lleno de expectativas: Siento que alguien comparte mi desgracia.

No lo dude y salí de prisa a buscar a mi futuro acompañante.
Al llegar al otro extremo reparé en que era el reflejo resultante del poste de luz. 

martes, 20 de marzo de 2012

Cacunus

Soy una caca lánguida de tanto nadar por las cañerías en las que me arrojaste sin remordimiento. Es más, lo hiciste con alivio y placer.

No te confíes, weón. Mis parientes y amigos te harán estremecer una y otra vez, hasta el fin de tus días.
Sí, ¡Soy una caca rencorosa! Que te asediará en los momentos más inoportunos; bautizos, cumpleaños, cuando conozcas a tus suegros, en tus exámenes más complicados y en los discursos donde debutarías como el mejor de los oradores.
Lo siento, está en mi esencia cacuna.

Floydiana


Soy un ser azul. Me extingo como el cigarro; llevándome al vicioso consumidor.
Me disipo con cada uno de tus sosiegos, con cada respiro y con cada prórroga. Me altero y apremio buscando constantemente una esfera más grandiosa. Una que no exprima, ni sofoque mis ideas. 
A veces, una ansiedad voraz me gana en la constante búsqueda de algo incierto: Es la espera de nada. De un despótico concreto que nunca llegará.

Tengo la certeza de que aquello no llega porque lo apresuro, lo hostigo y así todos perdemos.

Debo concentrarme en el presente sin violentarlo. Tengo que vivir el estado actual para recibir al futuro que siempre me aguarda. Puesto que no hay remedio, ni cura alguna para eso.