"Ya no eres la de antes. Estás toda flácida e insegura." Me dijo mi espejo con cierto dejo de tristeza. Me ofusqué y lo tape con el abrigo de mi padre.
Salí a caminar, sin ganas y sin rumbo. Me afectó mucho darme cuenta que ya no soy la de antes. Que no queda ni un vestigio de lo que fui en antaño. Antes era lo que era no más, pero no molestaba tanto. Ahora busco la aprobación constante para sentirme parte de algo otra vez. Es difícil pasar de un "nosotros" al "yo", mas mi espejo jamás lo entendería porque me conoce incluso despojada.
Luego de un buen rato discurriendo en mi promiscuidad emocional comenzó a llover. Me devolví corriendo a casa. Las gotas chocaban contra mi cara como si me quisieran desadormecer y eso hice. Entré a mi cuarto animada a encarar al desalmado espejo. Lo descubrí y lancé el abrigo que lo silenciaba con fuerzas ignoradas hasta ese entonces.
Para mi desconcierto me encontré enfrente de un yo desgarrador. El agua corría por mi ropa de manera despiadada. Sin embargo, no me conmovió lo suficiente y le hablé firme: "¿Por qué me molestas?". El espejo me respondió: "Esas no son mis intenciones. No me callo porque si lo hago pienso y cuando pienso sufro. Comprenderás entonces que tengo excusa para hacerlo."
Me enardeció su respuesta, puesto que era nuestra repuesta, mi respuesta.
Estoy cansada de llenar espacios.
viernes, 30 de marzo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
Camastro
Jugaban en la cama hasta que el mediodía los interrumpiera.
Solían soñar despiertos; se imaginaban arrugados haciendo exactamente lo mismo, haciendo todo y haciendo nada.
Tenían un club secreto que constaba de una sábana que los cubría por entero. Allí sentían los hormigueos, se reían por horas (aunque a veces lloraban), se besaban y acariciaban.
Hoy, ella está sola y en la misma cama. Desvaría acerca el presente. Cegada por un futuro funesto.
La sábana ahora raída la cubre de la oscuridad y sus miedos.
Solían soñar despiertos; se imaginaban arrugados haciendo exactamente lo mismo, haciendo todo y haciendo nada.
Tenían un club secreto que constaba de una sábana que los cubría por entero. Allí sentían los hormigueos, se reían por horas (aunque a veces lloraban), se besaban y acariciaban.
Hoy, ella está sola y en la misma cama. Desvaría acerca el presente. Cegada por un futuro funesto.
La sábana ahora raída la cubre de la oscuridad y sus miedos.
jueves, 22 de marzo de 2012
Vacío
Contemplé con miedo furtivo a través de mi estrecha ventana. Se había producido un corte de luz en toda la ciudad. El único resplandor restante provenía del poste de alumbrado público para emergencias, aunque daba igual. No iluminaba más de 2 casas petisas.
La noche era mía. Gobernaba el silencio en el vecindario. Sin embargo, no pude disfrutar de las estrellas, ni abrumarme con la Luna. El cielo estaba cubierto con un grueso manto de smog.
De pronto comprendí que estaba sola.
Prendí un cigarro para iluminarme el rostro y hacerme compañía. Me sentía sola, solísima, más sola que nunca. Desgraciada y miserable. Con ganas de morir para arrancar de la pena y mi ansiedad.
De pronto advierto en el segundo piso de la casa de enfrente una luz encendida. Me lleno de expectativas: Siento que alguien comparte mi desgracia.
No lo dude y salí de prisa a buscar a mi futuro acompañante.
La noche era mía. Gobernaba el silencio en el vecindario. Sin embargo, no pude disfrutar de las estrellas, ni abrumarme con la Luna. El cielo estaba cubierto con un grueso manto de smog.
De pronto comprendí que estaba sola.
Prendí un cigarro para iluminarme el rostro y hacerme compañía. Me sentía sola, solísima, más sola que nunca. Desgraciada y miserable. Con ganas de morir para arrancar de la pena y mi ansiedad.
De pronto advierto en el segundo piso de la casa de enfrente una luz encendida. Me lleno de expectativas: Siento que alguien comparte mi desgracia.
No lo dude y salí de prisa a buscar a mi futuro acompañante.
Al llegar al otro extremo reparé en que era el reflejo resultante del poste de luz.
martes, 20 de marzo de 2012
Cacunus
Soy una caca lánguida de tanto nadar por las cañerías en las que me arrojaste sin remordimiento. Es más, lo hiciste con alivio y placer.
No te confíes, weón. Mis parientes y amigos te harán estremecer una y otra vez, hasta el fin de tus días.
Sí, ¡Soy una caca rencorosa! Que te asediará en los momentos más inoportunos; bautizos, cumpleaños, cuando conozcas a tus suegros, en tus exámenes más complicados y en los discursos donde debutarías como el mejor de los oradores.
Lo siento, está en mi esencia cacuna.
No te confíes, weón. Mis parientes y amigos te harán estremecer una y otra vez, hasta el fin de tus días.
Sí, ¡Soy una caca rencorosa! Que te asediará en los momentos más inoportunos; bautizos, cumpleaños, cuando conozcas a tus suegros, en tus exámenes más complicados y en los discursos donde debutarías como el mejor de los oradores.
Lo siento, está en mi esencia cacuna.
Floydiana
Soy un ser azul. Me extingo como el cigarro; llevándome al vicioso consumidor.
Me disipo con cada uno de tus sosiegos, con cada respiro y con cada prórroga. Me altero y apremio buscando constantemente una esfera más grandiosa. Una que no exprima, ni sofoque mis ideas.
A veces, una ansiedad voraz me gana en la constante búsqueda de algo incierto: Es la espera de nada. De un despótico concreto que nunca llegará.
Tengo la certeza de que aquello no llega porque lo apresuro, lo hostigo y así todos perdemos.
Debo concentrarme en el presente sin violentarlo. Tengo que vivir el estado actual para recibir al futuro que siempre me aguarda. Puesto que no hay remedio, ni cura alguna para eso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
