Hay
veces en que sólo quiero abrazarte como si nada más importara. Pero al
concretarlo esa sensación de concordia es tan desabrida. Y me hostigas. Todo
empieza mal para empeorar, luego estar bien y volver a estar mal. Es un ciclo
constante y molesto. Tú eres molesto, pero porque yo soy molesta.
Lo
trágico es que todo este preámbulo se me hace tan necesario. Tanto como levantarme en las mañanas y mirar
con los ojos entreabiertos a través de la cortina. No sé si es producto de
agotadoras reflexiones consiguientes del fracaso retrospectivo o el autoboicoteo de una desahuciada entusiasta. Pero si me preguntas cómo me siento, no
sabría que decirte, es mucho más fácil sonreír y permanecer en silencio.

Sabes que siempre te leo cuando puedo o cuando lo recuerdo,
ResponderEliminarpero hoy me hizo especialmente bien leerte... aunque leerte
me produzco una tremenda tristeza... pero esa tristeza que es
necesaria para encontrar el camino...
un abrazo apretado! pero de esos que no hostigan :)